Gracias- mujer- paz

Acaba de pasar el día de Thanksgiving, o de Acción de Gracias. Por herencia extendida de mi matrimonio, se aumentó mi familia y tengo muchos gringos maravillosos que son parte de mi vida. Cada día voy sintiéndome más integrada y más parte de esta cultura que me enriquece en mucho.


Como parte de sus tradiciones, he hecho mía la celebración de Thanksgiving y además de disfrutar de unos días de abundante comida, bebida y reuniones familiares, es un buen tiempo para aumentar en mi corazón la inagotable expresión de gracias. 

Si tuviera que elegir una sola palabra para orar, para expresar mi sentir, para unirme a otros, para liberar cargas, para limpiar sentimientos que ya no necesito, para reparar , para estimular mi energía, para seguir adelante con más fuerza, para sentirme cerca de los que amo, para reconciliarme conmigo y con todo, en fin, para sanar, esa palabra es: Gracias!


Por eso hoy doy gracias, infinitas gracias. Y aunque lo agradezco todo, hoy en especial quiero agradecer a las mujeres de mi linaje, esas valientes que dijeron sí a la vida y siguieron adelante. Y elijo las mujeres hoy, por un lado porque me encanta serlo, por otro, porque si bien una mujer no puede dar continuidad a la vida convirtiéndose en mamá sin un hombre, en realidad ella es la que decide continuar o no hacerlo, sostener o no y de ese Sí, al precio que haya sido, yo vengo y venimos todos.


Y por otro lado, hoy que se conmemora el día internacional dedicado a la no violencia contra la mujer. El día de ayer, mi amigo César Payamps, quien entre sus múltiples dones y quehaceres, es locutor y ha estado en la radio por más de 20 años con su excelente programa Espacio Universal, me puso a pensar y sin darse cuenta me dio la inspiración para el artículo que quería escribir.


Con la idea de armar su programa de hoy (te invito a buscarlo a través de su página www.espaciouniversal.com) él me preguntó, cómo yo contribuyo con la no violencia a la mujer, para el compartirlo en su programa. Además de una linda forma de hacer su aporte como hombre y ser sensible, también es una manera de hacernos reflexionar como mujeres y compartir nuestros sentires profundos.
Le contesté cómo la paz tiene que ver conmigo y como en buena medida detener la violencia nace en el corazón de quien se ama. Con mi mirada, por supuesto no quiero simplificar para nada un tema tan complejo y tampoco excluyo las muchas estrategias y acciones posibles y necesarias para trabajar con una situación tan lastimosa y dura para nuestras mujeres dominicanas, latinas, americanas, europeas, africanas, asiáticas, en fin, del planeta…porque la violencia no tiene nacionalidad ni rostro, pasa todos los días en todos los lugares y de muchas maneras.


Además de las medidas externas, mi trabajo como mujer primero es valorar lo que soy, entenderme, amarme y respetarme a mi misma. Y ante eso, las preguntas que me surgen son: ¿cuántas veces soy violenta conmigo misma? ¿cuántas veces no respeto mis propios límites? ¿cómo me maltrato? Y muchas interrogantes más. El trabajo definitivamente inicia conmigo.


Mi defensa no es en contra del hombre, más bien es unida a él quien es mi mejor espejo y me muestra cuanto no me amo, cuanto no me valoro y cuanto me olvido y me golpeo a mi misma. Y no tengo que sufrirlo en carne propia. Si yo soy tu y soy todas, entonces ninguna mujer del planeta que sea amenazada o maltratada me es ajena y cada vez que veo dolor en sus miradas o un moretón de su rostro, también me siento golpeada y sigo preguntándome, en que otro lugar de mi historia, de mi corazón, de mis adentros profundos, todavía hay violencia, todavía me falta amor…


Hoy agradezco a tantas y tantas que en mi propia historia, con el nivel de amor que pudieron sentir para ellas mismas, siguieron adelante y mostraron lo que eran en la forma que pudieron hacerlo, como sea que haya sido, yo estoy aquí. Gracias porque hemos ido creciendo, transformándonos, cambiando y se va mostrando en una generación más fuerte, que puede hablar, que puede manifestarse y que no está dispuesta a seguir tolerándolo todo y poco a poco va mostrando que vamos ganando en amor. Gracias porque hemos ido tomando nuestro lugar, no multiplicando la propia violencia, sino desde el amor a nosotras y generando hombres que vibran en ese amor, en el respeto, en el reconocimiento de las propias que les dieron la vida, pudiendo acompañarnos desde un mejor lugar. Lo puedo mirar en mis hermanos, en mis primos, en mis amigos y sobretodo, en el hombre que me acompaña.


Hemos ido trabajando por capas, despacio. Es un camino a seguir recorriendo hasta que más nos sumemos y generemos más paz y más amor. Mientras, una vez más, gracias mujeres de mi linaje, gracias a las que han sido mi ejemplo directo más cercano: Rosa y Eulalia, mis abuelas; Raquel, mi mamá; Edi, mi tía-mamá; Rosa, mi hermana; Libby, mi suegra; Rita y Luz María, Elizabeth y Dana mis cuñadas; Isis, Lya y Lian, mis sobrinas; a ustedes, mis amigas, mis colegas, mis primas, mis colaboradoras, a todas las mujeres de mi vida, que me acompañan en la vida, me enriquecen y me muestran mi propio amor. Hoy resueno con ustedes, hoy resueno con la paz.
Una vez más: Gracias!

 

Raquelina Luna
Charlottesville, VA.  25 de noviembre del 2017
www.raquelinaluna.com

 

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Dra. Raquelina Luna © 2016
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