Vinimos a Sanar y encontrar nuestro Ser R.E.A.L

¿Te has preguntado a qué has venido a esta vida?
Te comparto mi visión: vinimos a este viaje que llamamos vida a aprender, a sanar. Cada uno lo hace desde la familia, la geografía en la que nace, las situaciones que vive, la época, etc. Este aprendizaje se da a partir de nuestras experiencias y dentro de ellas hay muchas que sepultamos, que olvidamos o que reprimimos como mecanismo adaptativo y una manera de seguir adelante.


Nuestro instinto de preservación nos ayuda a veces de esa forma, no recordando. Sin embargo, todo queda “escrito” o grabado en lo más profundo de nuestro ser a través del cuerpo.

Creamos archivos, acumulamos registros ocultos, encerrados y enterrados tan profundamente que pareciera que no existen. Sin embargo, mucho de lo que hay, lo podemos “adivinar” a través de nuestras reacciones, formas de manejarnos en la vida, de procesar las experiencias, de responder ante los estímulos internos y externos, y también de las enfermedades o padecimiento físicos. Esas memorias se activan generalmente por asociación, con nuestras vivencias actuales.

 


Esos “papiros antiguos” necesitan ser desempolvados, descifrados y descodificados. A veces necesitamos revivirlos a través del llamado “cuerpo del dolor” y otras veces solo reconocerlos sin mucho drama y reintegrarlos reparados y resignificados. Todo eso en correspondencia con nuestro plan evolutivo como almas. Claro, hay técnicas que nos ayudan a pasar a otra página y empezar a escribir un nuevo libro, más libremente.


Muchos de esos registros son de hace mucho tiempo, pueden venir incluso de la historia familiar, del momento de la gestación, del parto, de la infancia, la adolescencia…En fin, todo se van almacenando en la memoria inconsciente, y codificando según la manera que podemos irlo acomodando internamente. Se da tanto con vivencias positivas, agradables, placenteras, como en impactos dolorosos o experiencias vividas de forma agresiva, peligrosa o desagradable.


Crecer y convertirnos en adultos no es solo cumplir años y ser oficial y cronológicamente mayores de edad. Nos hacemos adultos cuando podemos reconocer todo eso y darle un buen lugar, transformando el dolor en fortaleza. Cuando podemos tomar de la mano nuestra niña o niño interno lastimado o sano y darnos cuenta como nos muestra el dolor o la liberación. Cuando podemos dar un paso más allá de la herida y de la máscara que nos pusimos como mecanismo de sobrevivencia.


Desde ese nivel, podemos darle una mirada diferente a las enfermedades físicas, sin dejar de hacer lo propio, alimentarnos mejor, ejercitarnos, descansar, en fin, atender lo que el cuerpo entiende y necesita. Al sanar desde el origen, llegando a otras capas y niveles, todo empieza a reorganizarse desde la consciencia. Más allá de curar o poner una “curita”, sanamos, es otra dimensión.


Cuando empezamos a liberarnos de viejos patrones caducos, pasamos el mejor bálsamo a nuestras heridas y las sanamos con amor, compasión, seguimos en la vida con una nueva vibración. Nuestra vida toma un nuevo sentido, empezamos un nuevo guión desde la fuerza que da el recuperar el poder sobre nosotros mismos. Renacemos a otra realidad, a nuestra autenticidad y lealtad propias. Nos inclinamos, como seres de luz ante algo superior, nuestro corazón se nutre, se llena de amor y alegría. Descubrimos nuestro Ser REAL.

Te deseo lo mejor!

Raquelina Luna
www.raquelinaluna.com

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Dra. Raquelina Luna © 2016
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