Un reconocimiento al legado de papá

Tener vida es tener a papá y a mamá. Parece obvio. El día que reconocí desde el corazón y desde una vivencia aprehendida que sin mi papá, mi mamá no fuera mi mamá y viceversa, mucho en mi empezó a cambiar. Soy el resultado de ese dúo perfecto, que se unió en el momento perfecto.


El padre representa la semilla que da origen a la siembra de la vida; mamá, el terreno fértil que la recibe. Y así como biológicamente el espermatozoide avanza, se adelanta para llegar al óvulo y fecundarlo, así mismo la energía del padre representa el avance en nuestras vidas, el hacer, los logros, lo que alcanzamos.


Somos 50% mamá y 50% papá y cada uno de ellos tiene el 50% de sus padres e igualmente las demás generaciones hacia atrás. Reconociendo el 50% de cada parte, de nuestro linaje femenino y masculino estamos más completos, más equilibrados, fluimos mejor en la vida.


En el ámbito energético la raíz del padre, el yang, es quien nos muestra la fuerza, el poder, lo activo, lo expansivo, la autoridad, el impulso, la responsabilidad, la actitud, la voluntad. Nos permite sostenernos en nuestro propio campo físico. La posibilidad de materializar y llevar a la acción el sueño creativo de la energía Inn (yin), se da por la acción del yang. La intermediación de ambas energías en conjunto, dan el resultado, generan nuestra propia seguridad, confianza y abundancia.


Con la energía del padre, tomamos toda la energía del exterior. La fuerza masculina nos hace ir hacia afuera, hacia el logro de nuestras metas, hacia los objetivos que nos trazamos en la vida; también nos ayuda a poner límites y nos empuja para ir hacia el mundo con fuerza y seguridad.


Honrar al padre es un acto de sanación y amor para quien lo hace, para su propio corazón y para todo el sistema.


Hoy me sintonizo con el legado que he recibido y reconozco en mi esa fuerza que me ha sostenido. Honro y reconozco a los padres, al mío y al del mío. A todos los de antes y a los que vinieron después. Tomo cada historia de vida en mi corazón y le doy el mejor lugar. Honro también mis conflictos con esa fuerza, mis impulsos mal canalizados, mis desaciertos, me han dado el mejor de los aprendizajes.
Gracias, papi, porque sin tu semilla no hubiese podido estar en esta tierra. Gracias por mostrarme un camino diferente para aprender lo que necesitaba. Hoy lo festejo y te muestro mi éxito y lo mucho que me parezco a ti, con alegría. Mis alas crecieron gracias a ti….seguiré mi vuelo!

 

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Dra. Raquelina Luna © 2016
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