Nuevas gafas para mirar el Dolor

Hay momentos en la vida en que no estamos mal, sin embargo  no  gozamos de la plenitud y el bienestar óptimo que tenemos la capacidad de tener y no nos damos cuenta que es así, porque  nos acostumbramos a lo primero  como si fuera lo normal.   Y de repente,  la vida nos sorprende, entramos en alguna crisis, conflicto o  tenemos la dicha de que nos detenga  sacando a la luz  una enfermedad física.

¿La dicha? Sí, ¡La dicha! Porque las enfermedades, las crisis, son llamadas de atención y grandes oportunidades para sanar en todos los planos de nuestro ser. No es que nos alegremos de tenerlos, ni que todo lo que aprendemos tiene que ser por la misma vía, sin embargo una vez que ocurren,  son una invitación a quitarnos las gafas del color acostumbrado y probar otros colores de cristal entrando en mundos más sutiles, penetrando más allá de lo conocido o evidente en el momento, llamándonos a movernos desde la compasión y el amor.

 

Si has seguido mi trayectoria, conoces que trabajo alrededor de estos temas hace mucho tiempo. Sin embargo, no es lo mismo transmitir desde la experiencia a simplemente repetirlo porque lo haya estudiado, por más extenso que sea el estudio, por más profesional de la salud que yo sea.   Hoy lo re confirmo y puedo darte testimonio de que así es, de una manera diferente: las crisis, el dolor, la enfermedad vienen a darte un mensaje. 

Esa parada, ese “detente”, ese “baja la velocidad”, que la vida me regaló hace poco me permitió y me sigue permitiendo reevaluarme, retomarme desde el Ser y e ir descubriendo cual es el curso de lo que quiero hacer, cómo quiero continuar, cual es el propósito de mi vida en este nuevo tiempo, cómo me he tratado, cómo me miro.  Es un regalo de renovación.  Así lo he tomado, sin resistirme a salir de mi zona de confort, abriendo mi corazón al aprendizaje que decido tener. 

Por eso, si estás pasando por un momento difícil,  te invito a que te cambies las gafas y mires lo que te pasa desde la compasión y el amor.  Mira desde la nueva oportunidad que viene luego de zambullirte en el dolor, sin juicios y dejarlo que transite en ti, recuperando poco a poco tus “pedazos” y haciendo una vasija nueva.  Tal vez tu niña o niño interno gritan ¡mírame!, tal vez hay temas viejos que reconciliar,  heridas que sanar, confusiones, tal vez necesitas replantearte tu propósito, tal vez el llamado de tu misión en la vida es mayor de lo que pensabas y necesitas prepararte mejor, tal vez necesitas soltar y volver a los simple,  etc. Definitivamente es un llamado a traer algo a la consciencia, a sacar algo a la luz.  Cada uno tiene su “tal vez”, encuentra el tuyo y sigue la pista de lo que te muestra cada dolor, cada tropezón, cada pérdida, cada enfermedad.  Así creces, así crecemos, así sanamos.  

Claro, si se trata de una enfermedad física, también atiende tu cuerpo, trátalo diferente, mira sus necesidades, haz los cambios, retoma tu alimentación, tus hábitos saludables, haz el tratamiento que necesites y busca ahí el chance que te da la vida, no el castigo porque no eres víctima de ella. 

Mirar  la enfermedad, el dolor con nuevos ojos, con un cristal diferente,  te muestra un regalo invaluable. Te permite liberarte de viejos patrones, te permite dar el salto a lo nuevo y a confiar. Es una hermosa oportunidad de transformación y de renovación de tu propio amor. 

 

Te deseo lo mejor,

Raquelina Luna 

www.raquelinaluna.com

www.lunavital.com

9 de Abril, 2017

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Dra. Raquelina Luna © 2016
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