En la Víspera de mis 50…. Entrenándome para estar más Viva

Hoy más que nunca agradezco estar Viva. La gratitud como forma de vida ha sido desde hace muchos años una práctica que me ha permitido vivir más sana, plena y enfocada.  Hay una frase de William A. Ward que me encanta:  “La gratitud puede transformar días comunes en ‘días de acción de gracias’, por lo tanto, puede hacer de la rutina, un día con alegría y de las oportunidades, bendiciones”. Yo decido hoy hacer del día en que llego al medio siglo de vida ´un día de acción de gracias´ y seguir tomando mis bendiciones con la mayor alegría.

El año anterior la vida me dio un sacudión y me puso en contacto con la vulnerabilidad humana, me hizo tocar fondo, me movió el piso, tocó heridas profundas, memorias enterradas y se removió todo lo que consideraba “estable”.  

Hoy vuelvo a reconfirmar viejos aprendizajes actualizados: que en momentos de dolor, de tensión, de inseguridad, de miedos,  la gratitud sigue siendo el recurso para volver al centro y desde ahí empezar a recordarle a la memoria del cuerpo que venimos del amor y que somos amor. Nos permite salirnos en el drama, nos permite tomar el aprendizaje que toca, volver a la coherencia  y trascender. Eso hice conmigo, recordarme y enfocarme en todo cuanto tenía, todo lo que estaba bien y todo lo recibido, especialmente ponerme en contacto con mi propio amor, nutriendo la relación conmigo misma, dejándome sostener por el Amor grande.

A veces cuesta, lo reconozco, hay impactos difíciles de recolocar.  Me di cuenta que aunque, igual que todo el mundo, he tenido muchos momentos difíciles, de este, que considero lo más fuerte que me ha pasado conscientemente, me sobrepuse con mayor facilidad que en muchas otras situaciones menores.  Y ¿qué hizo la diferencia?  Estoy segura que el entrenamiento previo, la cantidad de recursos, todas las vueltas dadas a mi espiral de crecimiento… no me sorprendió en cero.

Estoy cada día más convencida que igual que nos entrenamos para un deporte, podemos entrenarnos para desarrollar habilidades de inteligencia corporal,  emocional, mental y espiritual y “mantenernos en forma” de manera que siempre podamos dar la mejor respuesta posible a lo que sea que pase. Hoy agradezco, todos los recursos acumulados, haberme entrenado para la vida y dentro de ese entrenamiento entender que los momentos de bajada son buenos impulsos para reaccionar y  re-enfocarnos en lo que verdaderamente es importante. Son buenos impulsos para evolucionar.

Son tantos y tantos los regalos que he tomado de esta última experiencia, y que sigo tomando, que no caben en un artículo. Sin embargo, te comparto uno de ellos que ha sido la bendición de ponerme de nuevo en contacto con mi niña interior, darme cuenta qué partes de ella todavía estaban separadas aunque dieran la impresión de que estaba bien.  Darme cuenta que estaba perdida, para volver a encontrarme. También mirar de nuevo aquellas partes sanas e íntegras y usarlas como catalizadores. Volver a mi corazón y desde ahí retomar esa sanación de las heridas y aplicarles amorosa y suavemente todos los bálsamos para el alma que tengo en mi baúl de recursos.

A veces necesitamos eso y yo,  lo necesitaba. Necesitaba entrar en confusión, en dolor, en miedo, salir de mi zona de confort y así sucedió. Ahora he pasado aceleradamente muchas páginas, es como si me pusieran en un entrenamiento intensivo, en un proceso acelerado para de una vez aprender y dar un salto a lo que es mi llamado y a otras maneras de aprender. Y en esas estoy….todavía en semi pausa de algunas, todavía recolocando y definitivamente mucho mejor, más presente, más sintonizada, más en mi lugar y apreciando cada segundo de mi existencia, valorando cada suspiro, cada guiño de la vida, cada caricia del viento…justo lo que necesitaba antes de llegar al medio siglo de edad…desempolvar mi brújula.

Gracias  infinitas al Supremo Creador,  gracias por hacerme quien soy, gracias infinitas a los mejores intermediarios para que yo llegara a esta vida: Marcelino y Raquel, gracias a la mejor familia, a mis hermanos, a mis amigos, mis colegas, colaboradores, compañeros de trabajo, vecinos…y gracias a Edward, mi compañero de viaje por servirme de espejo tantas veces y demostrarme su amor incondicional y su entrega.

 

Hoy celebro, hoy brindo, hoy agradezco, hoy respiro….sigo mi entrenamiento, y más que nunca, ¡Viva!

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Dra. Raquelina Luna © 2016
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