Una Cita Conmigo

Con mi estilo de vida, no todos los domingos son día de descanso completo, aunque trato que lo sean. A veces es un día para dar un taller o para prepararlo, sin embargo, cada vez que puedo me lo tomo completo para mi y  hoy fue uno de esos,  en que mi distancia más  lejana fue la de mi adorado balcón.  Ahí, cada mañana recibo los primeros rayos del sol, miro la montaña y me sintonizo con el inicio del día.  

Aunque cada día procuro un pequeño espacio conmigo, cada vez valoro más ese tiempo en el  que no hago nada más  que lo que me apetece y  me dejo fluir entre el descanso, la música, una comida sencilla, nutritiva y rica, estar conmigo, leer un poco, respirar, hacer un ejercicio de conexión, ver una buena película, sentir mi cuerpo y sobretodo no tener horarios. Es una de las formas en las que me digo a mi misma “te amo”. Así me reseteo, me recargo y me demuestro amor. 

Descubrí hace mucho tiempo que la vía de la sanación se abre con la gratitud y se completa con el amor. Y como nadie me puede sanar, solo yo lo puedo hacer, el amor primero es hacia mi misma.   Agradecer a mi cuerpo a mi ser y amarlo supone que le hable en un lenguaje coherente con lo que le quiero comunicarle y que mi mensaje llegue a lo más profundo de mi. Más allá de alimentarlo bien, que trato de hacer todo el tiempo, de ejercitarme, moverme, oxigenarme, también procuro mis espacios de soledad en los que me ocupo de mimarme, dejarme mimar y un poco más. 

 

Hoy por ejemplo, hice un ejercicio que quiero compartirte. Acomodé mi estera de yoga en el piso y me acosté en Savasana.   Esta es la postura del muerto en sánscrito, es la principal postura de relajación y descanso del yoga y además es una de las posturas restaurativas. Es, esencialmente, una forma de relajación completa consciente. Me quedé un rato solo respirando y sin ninguna intención ni pretención y me dejé fluir de la misma manera que se me ocurrió acostarme, simplemente surgió.  Luego de un rato respirando y sintiendo mi cuerpo como se soltaba y descargaba, visualicé una luz que venía del propio centro de la tierra y que se irradiaba a cada célula de mi cuerpo amorosamente y sentía la fuerza de Dios expandiéndose en mi…sanándome. Hacía respiraciones completas y con cada inhalación sentía que esa luz se expandía más y dulcemente me conectaba conmigo y mi ser más íntimo. 

Entré  en un  gozo profundo, en alegría, en algo que trato de compartirte y no encuentro palabras.  Me sentía en paz conmigo y con todo lo que me rodea. Sentí mi corazón y desde ahí sentí que se irradiaba una fuerza, como si fueran ondas expansivas que reprogramaban todo mi sistema.  Iba acogiendo todas las sensaciones que aparecían espontáneamente en el cuerpo y pedí a Dios en mi, a mi maestro interno, que sanara todo aquello que necesitaba ser sanado y que quedara grabado en mi un nuevo patrón… lo recibí con amor.  Sentí  que mi verdadera realidad es la alegría, la esperanza, la felicidad y me convertí en un canal de esa fuerza, de energía de sanación para mi y para todos a mi alrededor. Ahí me quedé, flotando por un rato y fui sintiendo como se alineaban mis órganos,  se armonizaban…el descanso profundo, consciente se daba en mi cuerpo y más allá de él.  Llevé mis manos al pecho y sonreí, desde la honestidad de mi corazón, nos encontramos, mi corazón y yo y oré agradecida:  padre, madre de todo el universo, gracias por este instante sagrado, por este ahora eterno, gracias por mi vida y por todas mis experiencias, gracias por recordarme lo sagrado, lo divino y lo bello en mi. Te pido que a partir de ahora todo lo que haga esté basado en mi genuino amor y que a través de mi vida en este mundo se generen las semillas que me permitan seguir despertando y ayudando a otros a hacerlo. Así todos entraremos en gozo, en paz…Que todos los seres seamos felices y plenos, como yo estoy en este momento en que no me falta nada. Que juntos llenemos de energía amorosa, luminosa, todo lo que nos rodea….que así sea.

Este momento tan íntimo, lo comparto contigo porque lo que quiero para mi, lo quiero para ti. Esa es mi misión, ya que en la medida que genero cambio y transformación en ti, genero el mundo en el que quiero vivir, más consciente, más armonioso y disfrutable. Si tu sanas, yo también sano. 

Espero con ilusión mi próxima cita conmigo. Te deseo lo mejor!

Santiago, 6-Noviembre-2016

 

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Dra. Raquelina Luna © 2016
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