Es Otoño, Respira!

Disfruto del cambio de clima, del cambio de la luz solar, del fresquito, del colorido del cielo y veo más allá de mis ojos…en otoño, respiro.

Cada estación tiene una energía diferente que  afecta nuestro bienestar. Hace mucho tiempo aprendí cuando estudiaba Medicina Tradicional China, que aunque en el trópico no se vean los cambios tan dramáticamente como en otras zonas geográficas, el cambio energético se da igualmente tanto en la naturaleza como en el ser humano. 

 El otoño es el tiempo de preparación para el período de descanso del invierno y está vinculado con el elemento metal,  se relaciona con los pulmones, con el intestino grueso, la piel, etc.  La energía de este elemento tiene que ver con la vuelta hacia la contracción y el recogimiento;  el Inn (yin) comienza su aumento, la luz del día se acorta, empieza a enfriar, volvemos adentro.  La naturaleza se despoja de sus vestidos externos y centra sus energías en el interior, se recogen los frutos de la tierra,  las hojas caen, y crecen las raíces hacia dentro.

El metal representa el proceso de individuación, el descubrimiento de la singularidad,  necesarios para que florezca una relación sana con el exterior. Y en su correspondencia con la piel, nos delimita nuestro espacio vital, forma una frontera permeable que a la vez nos separa, nos comunica con el exterior y nos da estructura. El reconocimiento de los límites nos permite poder expandirnos y extendernos a otros. 

Así como las hojas de los árboles cambian su color, se secan y caen,   las hojas nuestras también se caen, se pueden  entregar, pasar a otro estado para dejarnos desnudos. El otoño nos muestra la oportunidad dejar ir, de no apegarnos,  de cerrar el ciclo sanamente.  Nos traza la ruta para ir dentro, interiorizar,  crear un espacio limpio y renovado para que entre lo fresco y lo nuevo.

La energía, que antes estaba más en las hojas, se  concentra en las raíces para mantener la planta durante los meses fríos.  Nos recuerda volver a  nuestro origen, a nuestras propias raíces, de donde viene nuestra fuerza; hacer  del  corazón un altar donde honramos nuestro linaje, a los hombres y mujeres que nos antecedieron y gracias a los cuales llegamos a la vida. Y aunque esto puede ser cualquier día y cualquier época o más bien siempre, el tiempo invita a conectarlo ahora y a seguir con mayor consciencia el proceso de liberación, perdón, gratitud y desde ahí sintonizarnos con el amor que sana.

Ya he comentado en otras entregas sobre la dieta de otoño, sobre la sugerencia que nos hace de limpiar, desintoxicarnos física y emocionalmente.  Ahora quiero ir directamente a la asociación que tiene con el Pulmón y la función de la respiración, que además de ser parte de nuestra nutrición, es parte de nuestro sistema de depuración.  Y cómo a través, justamente de la respiración, encontramos  una vía que nos lleva más hacia el interior, hacia el silencio que necesitamos para escuchar nuestra propia vibración, nuestra propia verdad,  la voz de Dios en nosotros.

Al respirar nos conectamos real y simbólicamente con la vida, con las polaridades que hay en todo lo manifestado, a través de la entrada y salida del aire por la nariz, la inspiración y la exhalación.  Por eso esta vez, te sugiero poner especial intención en tu respiración.

Evidentemente que todos respiramos, sin embargo se hace en automático, olvidamos que lo estamos haciendo la mayor parte del tiempo y por las ansiedades, prisas, quehaceres, sentires diferentes, vamos modificándola y muchas veces acortándola. Ahora la invitación es a  hacerlo de manera consciente por un momento, es decir hacer una práctica de  consciencia plena llevando la  atención a la entrada y salida del aire. A esto se le llama respiración consciente. Es muy simple, sin embargo el efecto puede ser muy grande. En nuestra vida diaria, aunque nuestro cuerpo está en un lugar, nuestra mente está con frecuencia en otro. Poner atención a nuestra respiración completa devuelve nuestra mente a nuestro cuerpo. Y de pronto estamos ahí, totalmente presentes en el aquí y ahora. Conforme inspiramos, sentimos verdaderamente el aire llenando nuestros pulmones. Inicialmente se trata de estar solamente  en atención, no de modificar ni controlar la respiración,  sentirla como  es.  Eso lo puedes practicar diariamente, solo necesitas disponer de algunos minutos varias veces al día, no importa lo que estés haciendo.

Ahora te propongo pasar a un ejercicio que te ayuda a sintonizarte con tu corazón a través de la propia respiración.  Es una respiración enfocada en el corazón que, adicionalmente, te ayudará a bajar los niveles de ansiedad y estrés.  Respira tomando todo el aire posible sin hacer esfuerzo, a la vez imagina que tu respiración entra y sale de la zona del corazón o del centro de tu pecho. Si quieres, para ayudarte pon tus manos en el corazón.  Quédate unos minutos, solo respirando conscientemente por tu corazón, sin mayor intención que respirar y estar en atención a la entrada y salida del aire.  Tómate  el tiempo para reabastecer tu sistema inhalando y  aumentando la calma, la suavidad en ti, la presencia, el  equilibrio… es como un tónico emocional que te llenará de fuerza, a la vez tranquilidad y balance. Sigue respirando y de la calma y la relajación ve a un sentimiento de aprecio, compasión, gratitud o cualquier otro sentimiento o emoción que elijas en este momento. Cuando ya estés en mayor conexión y lo hayas hecho varias veces en quietud, lo podrás hacer mientras caminas, trotas o haces cualquier otra actividad.

Es otoño, deja caer tus hojas, disfruta la cosecha, respira!

 

 

Santiago, 27-Oct-2016

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Dra. Raquelina Luna © 2016
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