Emociones y cuerpo

Ya queda bastante claro el papel que tienen las emociones en el cuerpo. Es algo que todos hemos vivido, aunque no hayamos reparado en eso. Creo que a todo el mundo se le ha contraído el estómago o se le ha acelerado el corazón y se ha puesto sudoroso ante un susto. Todos hemos sentido que se nos aprieta la mandíbula o los puños y cambia la sensación corporal, la temperatura, hasta el color de nuestra cara cuando algo nos enoja súbitamente.

Las respuestas emocionales causan una cascada de reacciones químicas en el cuerpo, estimulando algunos sistemas de órganos e inhibiendo otros. La realidad es que solo con ese cambio en el cuerpo pueden sentirse, se hacen evidentes. Es muy fácil darse cuenta, solo poniendo un poquito de atención nos damos cuenta que las emociones y los pensamientos no están separados del cuerpo.

 

Las emociones son parte del ser humano; es normal y saludable tener respuestas en ese sentido. Aún las emociones que no nos gustan y que consideramos negativas como el miedo, la tristeza, etc., cumplen con un papel positivo cuando están en las “dosis” adecuadas. Siguiendo ese concepto, por ejemplo, podríamos decir que el miedo ayuda a conectar con la precaución, el cuidado, la protección; la tristeza con la reflexión, el análisis, la internalización; y la rabia con el impulso en la vida la superación, por poner ejemplos breves. Sin embargo, cuando las reacciones son graves, exageradas y / o prolongadas, según el tiempo de duración, la vulnerabilidad individual, crean malestares, pueden lesionar los órganos y hacerlos más propensos a la enfermedad.

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Dra. Raquelina Luna © 2016
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